Temor existe entre los 34 locatarios de la Feria Persa y 19 miembros del Sindicato de Artesanos "Camino de Luna" ante la posibilidad de perder su sustento por la propuesta de un proyecto privado que busca modernizar la manzana del Mercado Municipal.
Los locatarios denuncian que la no reubicación significa para ellos una amenaza de volver a la calle, mientras que las autoridades municipales defienden que sólo se trata del "inicio de una idea" para revitalizar un sector que califican de obsoleto.
Según la jefa del Secplan de la Municipalidad de Valdivia, Javiera Maira, entre los años 2022 y 2023 la municipalidad realizó un estudio para tener mayor conocimiento sobre la situación actual de las instalaciones del mercado y también de las instalaciones anexas que hoy día componen la Feria Persa y la ex pescadería, además del entorno.
El estudio precisó que el edificio tiene deficiencias en materia de estandarización, según la normativa actual, que no tiene accesibilidad universal y otros aspectos que requieren una mirada y una intervención completa, indicó Maira.

El proyecto de remodelación, presentado por la empresa Territoria, fue declarado de "interés público" por el Concejo Municipal, un paso que faculta al municipio a evaluar la propuesta. No obstante, para los locatarios, el interés público ignora su historia y subsistencia.
"Vinieron a hacer un estudio y ahora nos dan una noticia: van a comprar toda esta manzana y nosotros nos vamos afuera", relata Anita Reyes, presidenta del Sindicato de Artesanos (fundado en 1993). Ella, que complementa su pensión asistencial de $197.000 con la venta de artesanía, insiste: "Detrás de cada artesano hay familia. Queremos que nos den la cara y nos digan la verdad", dice.
Maite Arcos, presidenta del Sindicato de la Feria Persa (recinto creado hace 40 años para sacar a los comerciantes ambulantes de la calle), confirma que el plano de la empresa solicita la Feria Persa, la Artesanía y la Feria Fluvial como anexos.
"Sería una galería de dos pisos con nuevos negocios, ninguno repetitivo", explica, lo que choca con la realidad del persa, donde se vende principalmente confección nacional y peruana.
"Nos van a cerrar las puertas y nos van a desalojar. No entramos en el proyecto porque quieren algo más novedoso. ¿Qué va a pasar con la gente que quede sin trabajo? Se van a volver a tomar las calles", cuestiona Arcos. Además, critica que este modelo de desarrollo sólo impulsa un "turismo de clase alta", afectando a los clientes de pueblos aledaños que buscan precios económicos.
Otro locatario, Patricio Lara, también lamenta la falta de información y llama a las autoridades a no tenerlos en la incertidumbre. “Es importante que nosotros o nuestras autoridades nos digan si vamos a quedar acá o nos van a reubicar en algún lado para estar un poco más tranquilos”.


La Municipalidad de Valdivia busca desescalar la alarma generada por el proyecto. Javiera Maira, directora de la Secretaría Comunal de Planificación (Secplan), explica que el proceso es sólo el primer paso de la Ley de Financiamiento Urbano Compartido que es la normativa que permite a privados invertir en bienes públicos.
"Lo que se hizo fue recibir la presentación de una idea. Acogerla a interés público significa que la Municipalidad se permite evaluarla", precisa Maira.
La directora justifica la necesidad de la inversión privada argumentando que el Mercado Municipal es una estructura de más de 100 años que presenta condiciones "no óptimas" en accesibilidad universal y estándares normativos, y su costo de mejora es inasumible con recursos municipales.
Javiera Maira señaló que la municipalidad nunca había recibido una propuesta de un privado para algo que puede impactar en beneficio de la imagen total de la ciudad.
“Consideramos que es una oportunidad económica, ya no solo para revitalización del sector y por tanto el mayor atractivo que pueda tener, sino también para los usuarios futuros de este establecimiento, porque las condiciones también claramente debieran ser mejores y también la oportunidad de innovar y de mejorar la diferenciación de la oferta“, expresó.
El concejal Marco Santana se alinea con este mensaje: "Esto solamente es una idea, no hay nada concreto. No hay fechas exactas. Esto es el inicio de algo que se podría generar".

Tanto Santana como Maira aseguran que el compromiso fundamental es no dejar desamparados a los locatarios. Santana enfatiza: "Si la oferta ganadora no respeta las condiciones de no dejar solos a los locatarios, no vamos a tener un voto positivo en el Concejo".
Además, aclara que los puestos en el mercado no son heredables, sino bienes públicos, y que la idea es fomentar la innovación y la mejora para que el mercado sea rentable y atraiga más público.
A pesar de las promesas de diálogo y el llamado a ver el video del Concejo Municipal, comerciantes como Patricio Lara y María Eugenia Cabrera lamentan que el proceso no se haya socializado previamente y que sólo se hayan enterado por "el correo de las brujas". Por ello, insisten en una solución concreta de reubicación, temiendo que, como les informó un colega, el plazo de abandono sea de un año.
El actual edificio del Mercado Municipal fue construido en 1911, se vio afectado por el terremoto de 1960 y a fines de la década de los 90 del siglo XX fue recuperado, luciendo la actual fachada que se conoce desde el 2000 hasta nuestros días. Recibe nuestras noticias en: WhatsApp | Instagram | Newsletter.


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