El jueves 8 de enero se realizó el evento de cierre del proyecto Diálogos Descalzos: cambio climático y el problema del desarrollo en las cuencas del río Valdivia y río Bueno, iniciativa financiada con subvención otorgada por el Gobierno Regional de Los Ríos y su Consejo Regional y ejecutada por la Fundación Manfred Max Neef, bajo el título “Cuando el río nos organiza”.
En la Casa del Desarrollo a Escala Humana (Campus Isla Teja, UACh) se dieron cita activistas medioambientales, representantes de organizaciones civiles y autoridades, para dialogar sobre urgencias, líneas de acción y posibles salidas locales frente a la crisis ecológica que atraviesa el país.
La idea central del encuentro fue sencilla y potente: el agua no solo nos da vida, sino que organiza prácticas sociales, territorios y decisiones políticas. Como resumen de la propuesta metodológica del proyecto, Boris Silva, director ejecutivo de la Fundación Manfred Max Neef, explicó que el “dispositivo del diálogo como mecanismo de encuentro ha permitido emerger una sabiduría que de forma colectiva nos permite abordar temáticas en torno al agua”.
Desde la ONG Defensoría Ambiental, Alejandra Donoso enfatizó la dimensión de derecho y el riesgo para quienes defienden la naturaleza: recordó la opinión consultiva de la Corte Interamericana sobre cambio climático y dijo que esa instancia “reconoce que las personas defensoras de la naturaleza somos personas importantes, requerimos un estatuto de protección… Latinoamérica es la región en la que defender la naturaleza es más riesgoso”.
Para Juan Pablo Orrego, de la ONG Ecosistemas, la cuestión del agua se conecta con la crisis del modelo de desarrollo: criticó la narrativa que desvaloriza los ríos y advirtió cómo esa ignorancia técnica y política facilita la mercantilización y el saqueo de cuencas.
“Decir que el agua de los ríos se pierde en el mar es hacer gala de una ignorancia supina. No se entiende el ciclo hidrológico ni que los ríos alimentan los ecosistemas costeros, los mares y los océanos. Los ríos aportan nutrientes, sedimentos orgánicos e inorgánicos, como el sílice, sin el cual no pueden existir las diatomeas, que son la base de la vida marina”, indicó.
El conversatorio puso en relación la escasez de agua, la mala distribución y la presión extractivista, a partir de una constatación local: la Región de Los Ríos —aunque lluviosa— experimenta problemas de acceso y distribución del agua que no se explican sólo por la sequía sino por formas institucionales y económicas que favorecen la privatización. Alejandra recordó casos de camiones aljibe y “sequía que no es sólo sequía sino también saqueo” y cuestionó la institucionalidad chilena en materia hídrica.
Ante la limitación de respuestas en escalas macro (instituciones internacionales o Estados), varios panelistas propusieron concentrar esfuerzos en escalas territoriales concretas. Varios participantes plantearon la posibilidad de avanzar en figuras normativas y prácticas locales, por ejemplo denominar la cuenca del Valdivia como sujeto de derecho y articular acciones conjuntas entre ciudadanía, autoridades y el mundo privado para establecer precedentes regionales.
Por su parte, el gobernador de la región de Los Ríos, Luis Cuvertino, compartió experiencias como la Mesa del Agua, donde indicó que “se ha ido produciendo un fenómeno muy interesante: partimos con los APR y hoy día está todo el mundo pidiendo espacio. Y hoy ha ido tomando otras variantes respecto a conservación, a bosque nativo, a soluciones basadas en la naturaleza (…) Estas conversaciones como las de los diálogos deben replicarse. Yo valoro esta conversación, si bien tiene un tema central que es el agua, pero tiene que ver con nuestro comportamiento individual para enfrentar las tareas más sencillas en nuestras propias comunidades. Este tipo de espacios dan sentido a las cosas que queremos hacer.”
Varios intervinientes asociaron la crisis ambiental con un desequilibrio cultural: Juan Pablo describió cómo la vida en las grandes ciudades desconecta a las personas de sus fuentes de vida —agua, suelo, comunidad— lo que facilita la indiferencia frente a la degradación. Esa desconexión, dijeron, se traduce en decisiones políticas y económicas que degradan cuencas y territorios.
Antonio Elizalde, presidente de la Fundación Manfred Max Neef, recordó que, frente a los desafíos globales, el trabajo local y la articulación comunitaria siguen siendo la vía más efectiva para sostener la vida y crear redes de cuidado. “La pregunta es cuál es la escala de lo posible, la escala en la que realmente podemos hacer algo. Y esa escala no es la global ni la institucional abstracta, sino el territorio que uno conoce, que reconoce, en el cual se siente parte. Es solamente ahí donde podemos organizarnos y sostener la vida”, reflexionó.
El cierre del diálogo puso énfasis en combinar la evaluación con propuestas prácticas: fortalecer las organizaciones comunitarias, avanzar en figuras jurídicas (como ríos sujetos de derecho), y consolidar políticas públicas que sitúen el cuidado del agua y la biosfera en el centro de las decisiones.
El evento también sirvió para constatar que la región de Los Ríos tiene capital social y memoria de movilización ambiental —una base desde la cual impulsar transformaciones concretas— y que, como dijo Alejandra Donoso, “la ciudadanía y el sentido común están por la protección del río”.
El cierre del diálogo puso énfasis en combinar la evaluación crítica con propuestas prácticas: fortalecer las organizaciones comunitarias, avanzar en figuras jurídicas —como el reconocimiento de los ríos como sujetos de derecho— y consolidar políticas públicas que sitúen el cuidado del agua y la biosfera en el centro de las decisiones.
El encuentro también permitió constatar que la región de Los Ríos cuenta con un sólido capital social y una memoria activa de movilización ambiental —una base desde la cual es posible impulsar transformaciones concretas— y que, como señaló Alejandra Donoso, “la ciudadanía y el sentido común están por la protección del río”.
En ese marco, el proyecto Diálogos Descalzos se reafirmó como un espacio de reflexión común, abierto y democrático, que apuesta por el diálogo horizontal y la construcción de confianza como condiciones para que la palabra circule con sentido, intención y vocación transformadora, orientada al resguardo de la vida y de los territorios que la sostienen.
Puedes ver los Diálogos completos en el canal de Youtube de la Fundación Manfred Max Neef. Recibe nuestras noticias en: WhatsApp | Instagram | Newsletter.

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